Diferencias entre hambre y ansiedad

Si contantemente tienes hambre y sientes la necesidad de comer todo lo que se te pase por enfrente, pero sobre todo comida chatarra, puede que no tengas hambre sino que solo padezcas de mucha ansiedad.


El problema está en saber diferenciar ambas, ya que si es en realidad hambre hay que revisar a qué hora comiste, o qué alimentos consumiste, para verificar la razón por la que sientes tanta hambre. Por su parte, si se trata de ansiedad hay que tener las herramientas para poder manejarla, para hacerla desaparecer y también buscar las razones por las que se produce, que puede ser por deficiencia en la alimentación o motivos psicológicos.
Si no se sabe con cuál de las dos se está tratando, lo más recomendable es no decir de una vez “tengo hambre”, ya que inmediatamente irás por comida. Lo mejor para poder identificar si de verdad es hambre o se trata de ansiedad, es hacerse a sí mismo algunas preguntas.
¿El hambre ha aparecido de repente?
Este es uno de los indicios más claros para saber si de verdad es hambre. Si estabas tranquilamente y de pronto sentiste mucha hambre, aunque hace 5 minutos estuvieras muy bien, entonces quiere decir que se trata de
ansiedad.
El hambre física se da progresivamente y va aumentando
, no aparece de pronto. Así que si sientes muchas ganas de comer de un momento a otro, debes estar claro de que es ansiedad y que el cuerpo solo busca una recompensa, bien sea por aburrimiento, estrés, depresión, entre otras posibles causas. Lo importante es que no salgas corriendo a la cocina por comida.
¿Puedes comer cualquier cosa?
Este es otro claro indicio para diferenciar el hambre de la ansiedad. Cuando una persona tiene mucha hambre física, puede comer lo que sea: una fruta, un vegetal, cualquier platillo que se le cruce, pero si tu cuerpo te pide específicamente que para calmar el hambre debes comerte algo de
comida chatarra, un dulce o algo con mucha grasa, se trata solo de ansiedad.
El hambre se calma con cualquier cosa, pero la ansiedad hace que solo desees este tipo de alimentos por la capacidad que tienen para hacerte sentir bien, aunque este efecto dure muy poco. Como se trata de hambre emocional debes ignorarla, tomar mucha agua y ocupar la mente en otra cosa.
¿Puede esperar o tiene que ser justo ahora?
El hambre emocional, o la ansiedad, es muy insoportable. Va aumentando cada vez más y no dejas de desear específicamente uno o varios platillos, y cuando por fin cedes a la tentación no te comes solo uno, sino muchos más.
Cuando se trata de
hambre física puede esperar al menos por unos minutos, y cuando te sientas a comer puedes hacerlo con mucha más tranquilidad. Esto, a menos que se tengan muchas horas sin comer.
¿Sigues comiendo aunque estés lleno?
Si cuando comienzas a comer no puedes parar de hacerlo aunque te sientas lleno, es posible que se trate de ansiedad, ya que cuando se come con hambre física la persona para de comer justo cuando ya se encuentra saciado. La comida da placer da alegría y quita el estrés, por eso es muy normal que se cree esta obsesión por comer.
¿Te sientes culpable al terminar?
Si luego de comerte toda la despensa te sientes muy culpable, e incluso muy mal físicamente, es posible que solo se tratara de ansiedad, y por eso tienes esos sentimientos encontrados, ya que hiciste algo incorrecto y tu inconsciente lo sabe.
Los
ataques de ansiedad son muy comunes. El estrés constante de la vida diaria nos lleva a sufrir de él, y la comida es lo primero que se nos viene a la mente. Cuando te ataque la ansiedad, intenta despejar tu mente de otra manera. Al final, los atracones de ansiedad no nos calman por completo, pero los kilos sí se van acumulando.

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