La Hidratación del deportista

Durante la actividad física, el organismo tiene un alto consumo de energía, se produce una pérdida de líquidos por la sudoración, las células entonces necesitan oxigenarse, ya que en la respiración no hay modo de incrementar esa entrega, puesto que la capacidad aeróbica la limita, pero tomar agua no es tan viable como se piensa, veamos el por qué:Lo que más rápido desecha el cuerpo, son las sales minerales y el agua, esto es excretado por la sudoración debido a que se incrementa la temperatura por el consumo de energía en el ejercicio, para regular el organismo, pero tomar agua puede ocasionar en lugar de una compensación de esos líquidos que está librando el organismo, un incómodo malestar gástrico y además es mucho más lenta la absorción del agua pura durante la actividad física. Lo ideal es tener a mano una bebida que proporcione esa agua que se va a necesitar, pero que a la vez contenga electrolitos, que se pueden obtener de frutas y bebidas especiales para la práctica deportiva.
Pero hay otras formas de mantener ese equilibrio en la hidratación, una de ellas es tomando la cantidad de agua necesaria todos los días, esta es de dos litros de agua diarios (8 vasos) los cuales se distribuyen a lo largo de la jornada, no es recomendable tomar una gran cantidad en un solo momento, ya que puede acabar en ese mismo problema digestivo y en lugar de ayudar, incapacitar para la actividad física hasta que el molesto efecto de llenura por agua (llamado “embuche”) haya pasado, y puede pasar largo rato para que esto ocurra.
Procurarse maneras de cargar liquido sin que esto suponga una incomodidad para la práctica deportiva, en el caso del entrenamiento en gimnasio o en campos de práctica deportiva, no se puede salir de casa sin haber depositado en el morral o bolso, el bote de agua o la bebida para hidratarse antes, durante y después del entrenamiento.

Fuente: fitnessrevista.com

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